jueves, 16 de julio de 2009

De noche vino por ti

Entró al cuarto decidida pero sin prisas, arrastraba un poco los pies aunque caminaba erguida.

Te miraba a los ojos con una mezcla de dulzura y pasión mientras se iba quitando todo, menos la sonrisa.

Por ahí quedó tirado el abrigo, un zapato por aquí, otro por allá. Poco a poco iba develando tramos de piel, parecía florecer cuando el frío del cuarto le alborotaba los poros.

Venía por abrazos, por besos y tú eras toda cariños y mimos para ella.