lunes, 24 de marzo de 2008

Nublado, encima con algo de chipi chipi




Ya no supe si era chipi-chipi o chiple-chiple.


¡Qué va! Debe ser mejor un café más o menos caliente, con algo de leche, no mucha ni poca, para que no empalague demasiado; si las cosas suceden así es mejor usar un canderel y el azúcar mascabado bilis también sirve de un poco.


Son los días, la humedad y las modorras las que hacen que cualquier pan se vuelva duro y cualquier piedra ablandezca.


Ayuda a las nubes leer a Cortázar y la Rayuela y cómo anda buscando a la maga y cómo se encuentran en la página diecisiete!


O peligro y sea mejor quedarse en casa, tenderse en la cama y que todo se vaya al carajo mandado los ojos hacia atrás de uno, así como que en blanco.


Dejar las letras por un tiempo, las fotos por un instante, el café por un rato y las palabras... ésas, que se las lleve el viento, que al cabo el abecedario no lo inventó uno y al rato uno se acuerda hasta de escribirlo al revés.


Y total, mejor no mandemos al calor, que el frío siempre ha sido mi favorito.


Por los siglos de los siglos...amén.




Yo digo, vayan ustedes a saber qué cosa es esto.